viernes, 7 de septiembre de 2012
Time
A veces piensas en lo rápido o lento que pasa el tiempo. Sin darte cuenta que parándote a pensar eso ya has perdido treinta segundos de tu vida, quizás menos, quizás más. Te paras a pensar en lo mucho que te gustaría que ese reloj de muñeca que tantos momentos ha marcado se parara durante un solo segundo para poder saborearlos un poco más.
Pero no comprendes que ese tiempo pasado no va a volver más. Que no vas a poder sacar el jugo de ese segundo añadido que tanto desearías pasar. Comienzas a echar de menos aquellos tiempos en los que disfrutabas a cada momento y decidías no quejarte sobre lo rápido o despacio que pasaba el tiempo.
También te das cuenta de que no te importaba cuánto tiempo pasara, sino que ese período lo pasaras con la gente que de verdad siempre te importó, te importa y te importará.
Esa gente que, sin comerlo ni beberlo, se ganaron un hueco en tu vida y su único plan era, es y será permanecer en ese lugar siempre.
Completando aquello que tanto necesitabas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Qué te ha parecido esta entrada?