viernes, 23 de marzo de 2012
Passion
- ¿Oyes la llamada?
+ No, ¿qué debería escuchar?
- La llamada de mi corazón.
Está en órbita con el tuyo, ¿ves cómo se sincronizan? Acércate a mí un pasito.
Uno, dos, tres... Acércate un poco más, todavía no consigo captar la atención de tu corazón.
Cuatro, cinco, seis... Sigues demasiado lejos, pero ahora puedo escuchar unos cuantos latidos al compás.
Siete, ocho, nueve... Todavía estás demasiado lejos, nuestros cuerpos chocan, pero tu boca está a 10 cm de la mía. Sabes que no voy a poder aguantar mucho tiempo. Tus labios están llamando desesperadamente a los míos, pero, ¿para qué mentir?, los míos lo desean tanto o más que los tuyos.
Ahora tus manos recorren mi espalda lentamente, estás consiguiendo que cada poro de mi piel centre la atención en ti. La razón se va alejando poco a poco de mi cabeza, la pasión está tomando el control.
No aguanto un segundo más así, te voy avisando de lo que voy a hacer: mi cabeza se va a acercar poco a poco a la tuya. Mis manos van a ir subiendo por tus brazos cuidadosamente hasta llegar a tu nuca y jugarán un rato con tu pelo. Un rato corto, porque daré paso a esas caricias que erizan tu piel, aquellas que te vuelven loco.
Mi boca estará esta vez a tan solo 5 cm de la tuya. Tú estarás saboreando el ambiente, sin sospechar que lo mejor está todavía por llegar. Y yo, en menos de un milisegundo, cruzaré la línea que nos separa. Esos 5 cm desaparecerán. Es más, no quedará ningún hueco por donde pueda colarse el aire.
Nuestros labios se habrán fundido en un cálido beso, empezarán a jugar en un pequeño duelo en el que ambos son vencedores. Mis manos seguirán en tu nuca, proporcionando fugaces caricias. Las tuyas todavía estarán buscando un sitio donde apoyarse e irán a parar a mi cintura, donde se detendrán haciendo un pequeño masaje.
Sin darnos cuenta, habrá pasado ya un minuto y pararemos a respirar.
Nos miraremos a los ojos y vuelta a empezar.
domingo, 4 de marzo de 2012
On the sky
¿Sabes lo que es desplegar las alas?
Sentir el aire en tu cara, cómo se mueve tu pelo. Este traza un recorrido ondulado, las pequeñas partículas nadan en las olas de tu pelo.
Mover arbitrariamente las partes de tu cuerpo, intentando llegar al cielo.Todavía te queda un trecho, pero tú puedes. Aletea más fuerte, más rápido...
Ya has llegado.
¿Ves esa nube? ¿La quinta por la derecha? Acércate a ella.
Avanzas, estás a un palmo de ella. Consigues alcanzarla y te sientas en ella. Eres ligera como una pluma, mientras, la nube toma la forma de tu cuerpo.
Decides aprender cómo se conduce aquella nube, y la domas en menos de dos segundos. Quieres visitar lugares encima de ella, ver cómo todo son pequeños puntos... Te planteas que este mundo en realidad es maravilloso, desde ahí arriba todo se ve tan bonito.
Ahora, te estás bajando de la nube, estás cansada y necesitas mantener tus pies cerca de la tierra.
Deseas que algún día alguien te pueda llevar al cielo, igual que tú lo has hecho al subirte a la nube.
Pero, si no te pueden llevar al cielo, al menos que te bajen un pedacito de él.
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