sábado, 23 de junio de 2012

Music



La música para algunas personas tan solo es cuatro notas mal colocadas en un pentagrama, situadas al azar.
Para otras significa trabajo. Hay gente que vive por y para la música, pues es ella quien les da de comer. Para mí, la música es imprescindible. Es vida sonora.
No puede pasar un día sin que escuche una melodía aunque sea retumbando fuertemente en mi cabeza. Incluso el propio latido del corazón es música. 
En ella encuentras alivio, es aquella que te ayuda a superar grandes baches de la vida. No entiendo a aquellas personas que solo se centran en un estilo musical o que dicen que esta no sirve para nada.
Sí es cierto que no te tiene por qué gustar todo tipo, pero creo que hay ocasiones para cada uno de ellos.
Consigue levantarte el ánimo cuando estás deprimido, te devuelve las ganas de hacer cualquier cosa, te devuelve la ilusión, también puede llegar el extremo de que te haga llorar. En definitiva, te hace sentir.
Se cuela por tus oídos y va atravesando cada hueco de tu cuerpo, provocando que cada poro de tu piel se centre en ella y consiga erizarse. Porque hay muchas veces que la música describe lo que tú no podrías hacer.
También hay canciones que se convierten en personas, ¿quién no ha recordado la canción que sonaba durante su primer baile agarrado? ¿o aquella que sonaba durante el primer beso? Estas pequeñas melodías, son los detalles que nos recuerdan a las personas que pensábamos que teníamos olvidadas, pero en realidad se encontraban en un rincón escondido de nuestra mente.
Por todo ello y mucho más, he de agradecer la existencia de la música, puesto que ella es mi fiel compañía.

sábado, 9 de junio de 2012

I trust you



- ¿Y quién te ha puesto esa sonrisa? Aquella que alumbra todas mis mañanas en cuanto te veo con ella. Esa sonrisa blanquecina, sincera, acorde con lo que dicen tus ojos. Ahora te estarás preguntando que qué es lo que dicen tus ojos. Te lo intentaré explicar, aunque es difícil encontrar las palabras adecuadas...
Tus ojos me cuentan que no eres alguien normal. Eres una persona que ha sufrido, no sé en qué medida, pero lo has hecho. Esto me lo indican aquellas manchas de un tono más oscuro que rodean tus pupilas. Pero no todo ha sido sufrimiento, no... Tienes algunas chispas brillantes, sí, hacen pequeñas chiribitas. Son chispas de alegría, de conexión, de haber disfrutado...
Luego hay otra  cosa en tu mirada que se vuelve diferente cuando estás conmigo. Tus ojos se tornan tiernos, dejando a un lado aquel aspecto de tipo duro que tanto te gusta mostrarle al mundo.
Y qué más decir...
+ No digas nada más. Es todo cierto. Yo también me pierdo en tus ojos y puedo ver tus recuerdos como si fueran una película que nunca fuera a acabar. Pero, ahora, te pido una cosa, cierra los ojos. Confía en mí.
- Confío en ti.


Y, tras cerrar los ojos, posó sus labios sobre los de ella. De esa manera especial que ambos solo sabían.